En la parte final del taller cursado en la UDEP, estudiantes de la Asociación Cultural D1, que dirige Vania Masías, expusieron sus iniciativas, en las que aplicaron lo aprendido durante las cuatro semanas de formación.
Por Gianfranco Quispe Alarcón. 27 marzo, 2026.En total, 39 jóvenes de D1 —de 19 años a más y provenientes de distintos distritos de Lima— participaron en el taller Gestión Cultural, realizado del 28 de enero al 18 de febrero en el Campus Lima de la UDEP. El 5 de marzo recibieron los certificados correspondientes.
Proyectos para la comunidad
Los alumnos desarrollaron en grupo proyectos culturales simulados en sitios reales de Lima y Callao. El grupo de Valentina Corzo se centró en niños con trastorno del espectro autista (TEA) en San Juan de Miraflores, empleando la danza para mejorar sus habilidades sociales.
Otro grupo presentó una “Feria de Gestión de Talentos” para el colegio “Fe y Alegría”, orientada a promover actividades culturales y educativas entre alumnos de 6 a 16 años. El proyecto “Step by Step”, dirigido a jóvenes de 12 a 17 años, apunta a la regulación emocional, la prevención del aislamiento y el fortalecimiento del sentido de pertenencia en entornos con presencia de violencia estructural.
Corzo valoró los conocimientos adquiridos: “Ya cuento con una base sólida para sustentar mi proyecto, promocionarlo y saber cómo lo voy a financiar”. Por su parte, el alumno Facundo Toscano destacó que el taller le permitió “reconocer la importancia de los procesos, los trámites y los aspectos económicos y organizativos de un proyecto cultural”.
El profesor Rodrigo Falcón ponderó la calidad de las propuestas: “Han planteado ideas muy potentes, con mucho impacto en sus comunidades”. Y añadió: “La idea ha sido brindarles herramientas que les permitan trasladar a la práctica la discusión de sus proyectos”.
El respaldo de la UDEP
Nancy del Águila, en representación de la universidad, subrayó que los conocimientos impartidos van más allá del ámbito personal. “En este proceso ustedes poco a poco han ido adquiriendo estos conocimientos y seguramente han visto que esos sueños no solamente son suyos, sino que se proyectan a su comunidad”, declaró.
Por otro lado, Vania Masías, fundadora de la Asociación Cultural D1, destacó el valor de la imaginación como punto de partida y las herramientas de gestión como el camino para concretarla. Para ilustrarlo, compartió una anécdota de su infancia: cuando tenía seis o siete años, su madre le regaló un casete del compositor Rimski-Kórsakov, autor de Scherezade, y en lugar de contarle un cuento, le pidió que escuchara la música y creara la historia en su propia mente. “Ahí empezó a suceder algo que era pura magia: la capacidad de sentir que yo podía imaginar”, recordó.
Más tarde, el ballet amplió esa experiencia. En escena podía interpretar personajes distintos —un títere, un cisne, un espíritu— y descubrió que con su cuerpo y su imaginación podía ser quien quisiera. “Esa magia necesita ser concreta, necesita aterrizar. Y eso es exactamente lo que están logrando con este curso. La universidad es un aliado maravilloso, porque necesitan poder concretar esas ideas”, declaró.
Futuros promotores de la cultura
En representación de sus compañeros, la alumna Valentina Corzo agradeció la dedicación de los profesores y por recordarles en cada clase que son el futuro de la cultura y los responsables de potenciarla.
Corzo también reconoció el valor práctico de los conocimientos adquiridos: “El aprender a gestionar proyectos nos sirve mucho, ya que como artistas muchas veces se nos subestima o cuestiona al momento de querer poner en pie nuestras ideas. Esto nos permite demostrar que nuestras ideas tienen valor y que podemos llevarlas a cabo de manera efectiva”, sostuvo.
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